La vida está llena de planes. Planeamos nuestro futuro y cuando nos acercamos a él, planeamos nuevas metas que alcanzar. El problema viene cuando los planes se acaban. En mi caso, los planes de mi vida acabaron hace cosa de un año, cuando acabé la universidad y me encontré, de repente, con el abismo.
Para salvar el abismo por un tiempo, ocupé mi tiempo con un máster de postgrado, clases de idiomas, trabajo en empresa y la codirección de un programa de radio. Ahora, cuando todo eso ha terminado también, de nuevo, el abismo.
En esta ocasión, para salvarme del abismo intento encontrar un trabajo. Pero mi perfil profesional, en los tiempos que corren, no parece tener futuro. Lo que ahora da dinero es hacerse fontanero, electricista, mecánico, esteticista… Los que tenemos un título universitario estamos condenados a ser (con suerte) meros mileuristas. (Mi reino por mil euros!).
Alguien le dijo a alguien que me dijo a mí, que buscar trabajo es un trabajo. Estoy de acuerdo sólo en parte. Buscar empleo es el trabajo menos gratificante y peor pagado que conozco pero, de momento, es mi trabajo. Me dedico diariamente a buscar cualquier cosa que se asemeje (aunque sea mínimamente) a un trabajo en condiciones. La tarea no es fácil, pero con un poco de disciplina, mucho ánimo y mucha mucha paciencia, el proceso (espero) dará sus frutos.
Para los que estén en la misma situación que yo, he elaborado mi Decálogo más uno del buen parado:
1º. La paciencia es tu aliada. No bajes la guardia pero no desesperes, si todavía nadie te ha valorado como mereces, quizá valga la pena esperar.
2º. Prepara concienzudamente tu currículum y una carta de presentación (o varias). Imprime muchas copias y lleva siempre varias de ellas encima, además de una copia en formato digital en el pen drive que siempre llevarás en tu bolso/bolsillo. Nunca se sabe cuándo puede presentarse la oportunidad de ofrecer tus habilidades.
3º. Prepara un documento en Word o Excell que será tu propia base de datos. Incluye información completa sobre empresas que te interesen y apunta con cuáles de ellas te has puesto en contacto, de qué manera y qué resultado obtuviste. Así podrás llevar un seguimiento de tu proceso de búsqueda.
4º. Crea una cuenta de correo electrónico que parezca profesional y donde recibirás toda la información sobre empleo. Es decir, si tu correo es algo así como: elmasborracho@hotmail.com, no te extrañes si las empresas no te toman en serio.
5º. Utiliza Internet para incluir tu currículum y realizar búsquedas en portales de búsqueda de empleo como Infojobs o Monster. Consulta tu correo electrónico diariamente (ése que te has creado para tus cosas “profesionales”) y comprueba el estado de tus candidaturas. Recurre a un agregador de contenidos como Netvibes o el de Google y sindica los RSS de los portales de empleo para conocer cuanto antes las noticias u ofertas que se publiquen. Algunas páginas de empleo no tienen la opción de RSS, guarda estas páginas en tus marcadores del Firefox o en los favoritos del Explorer y consúltalas frecuentemente.
6º. Ahora viene lo más importante: Dile a todos tus amigos/as, conocidos/as, ex-compañeros/as de trabajo, familiares… que estás buscando trabajo. Éste es, con toda seguridad, el método más efectivo. Las empresas contratarán antes a una persona que venga recomendada que a un completo desconocido. Para convencerte, lee este artículo.
7º. Aunque te parezca que no vale la pena, yo recomiendo llevar el currículum a las empresas, envíar correos electrónicos o, mejor, correos postales con el currículum. Es una lotería con muy pocas posibilidades de éxito, pero quizá llegues en el momento adecuado al lugar adecuado y… voilà!
8º. Si consigues una entrevista, prepárala bien: infórmate previamente sobre la empresa, acude bien arreglado pero sin que parezcas pretencioso/a. Lleva tu currículum impreso y en formato digital y otros documentos que creas convenientes. Preséntate a todas las entrevistas que te ofrezcan aunque no tengas pensado aceptar el trabajo, puede ser una oportunidad para darte a conocer y quizá puedas hacer nuevos contactos o conseguir un puesto diferente al que te proponían y que se ajuste más a tus necesidades.
9º. Busca ofertas públicas de empleo, becas, oposiciones. Plantéate la posibilidad de trabajar como freelance o crear tu propia empresa.
10º. Aunque seas joven y apenas tengas experiencia, no aceptes ofertas no remuneradas. Si nadie estuviera dispuesto a aceptar esas ofertas, no existirían. Tú vales, tu trabajo vale, y eso se paga.
11º. Mientras haces todo lo anterior, aprovecha el tiempo libre para hacer todas esas cosas que no puedes hacer cuando tienes trabajo: apúntate a cursos y congresos, haz deporte, escribe un blog…




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