El histograma es una herramienta fundamental en el trabajo del fotógrafo. Con el histograma podemos saber si una imagen está correctamente expuesta de un manera mucho más fiable que lo que nos muestra el LCD de nuestra cámara.
A menudo, la pantalla LCD o incluso un monitor mal calibrado puede engañarnos sobre la verdadera exposición de una imagen, pues las condiciones de iluminación de la propia pantalla, reflejos, etc, pueden desvirtuar lo que se ve en pantalla. Para evitar sorpresas desagradables, es necesario hacer caso del histograma, pues su correcta representación nos informará de si la fotografía está o no correctamente expuesta.
El histograma representa los niveles de luminosidad de la imagen. En la izquierda quedan representados los tonos más oscuros y en la derecha los más claros. Por lo tanto, si lo miramos de izquierda a derecha, el histograma va desde el negro absoluto al blanco absoluto. De esta forma, si el histograma acumula mayor cantidad de valores en el lado derecho, significará que la imagen está sobreexpuesta. Si ocurre lo contrario, estaremos ante una imagen subexpuesta. Para que una imagen esté correctamente expuesta, el histograma deberá recoger valores de manera equilibrada durante toda la gráfica.
Ahora bien, durante el proceso de edición se genera en la imagen una pérdida de la dinámica de color y luminosidad, lo que se traduce en una pérdida de la calidad de la imagen. En estos casos de pérdida de información en la imagen, el histograma presentará lo que se denomina un efecto peine.
Aunque no siempre es posible, para evitar esta pérdida de calidad, es conveniente tener en cuenta algunas cosas:
Utilizar archivos de 16 bits para realizar las ediciones de las imágenes.
No perder de vista el histograma para ir observando los cambios que se producen en éste y que van afectando a la calidad.
Aplicar las menos ediciones posibles y las que menos afecten a la pérdida de información de la imagen, es decir: si un efecto se puede hacer en dos pasos, mejor que si lo haces en tres.
Para crear lomografías como ésta puedes utilizar el script de Dzoom. Los resultados son sorprendentes y, además, en tan sólo unos minutos. Lo mejor: que una vez ejecutado el script puedes comprobar las capas que ha generado en Photoshop y los pasos que ha seguido para, la próxima vez, crear fotografías con efecto LOMO tú mismo.
A todo viaje que se precie le sucede un buen álbum de fotos. Hoy en día podemos elegir entre una buena variedad de álbumes digitales, que nos permitirán, por lo menos, impresionar a nuestros amigos.
Existen muchas compañías que se dedican a la comercialización de álbumes digitales y, en ocasiones, las mismas marcas pueden ser distribuidas por diferentes compañías. La marca más conocida, quizá por ser una de las pioneras en este negocio, es Hofmann, pero navegando un poco por Google encontramos otras alternativas: Fotoprix, Dpbook, Fotoinsight, El Corte Inglés, Supercolor o Tualbum (con sus conocidas series América, Asia, Europa y África).
En ocasiones, mis amigos o familiares me hacen preguntas como: ¿Merece la pena hacer un álbum digital o es mejor el álbum tradicional? ¿Qué precio tiene?¿Qué calidad de imagen voy a obtener?…
Para empezar, tal y como andan los precios del revelado y teniendo en cuenta que cada vez hacemos más fotos con nuestras cámaras digitales y que es difícil elegir sólo unas pocas, un álbum digital suele ser una buena elección. Los precios oscilan entre los 30€ y los 60€ aproximadamente, aunque para resultados más profesionales los hay entre 75€ y 200€. Por estos precios podemos conseguir un álbum digital con más de 100 fotografías y con un acabado bastante llamativo.
Saber elegir el álbum más adecuado a nuestras necesidades es esencial. A la hora de elegir una u otra marca de álbum digital, hay que tener en cuenta varias consideraciones:
Impresión. De todas las opciones de calidad de impresión, la mejor es la calidad fotográfica, pero también la más cara. La impresión offsettambién es una buena opción, pues es el sistema de impresión en papel que ofrece la imagen más clara y definida. Otras opciones de menor calidad pero más económicas son la impresión mediante impresoras láser.
Brillo o mate. Normalmente, la elección entre brillo o mate es cuestión de gustos. Personalmente, el mate me parece más elegante, sin embargo, hay que tener en cuenta que, si la calidad de impresión que nos ofrece la marca seleccionada no es muy buena, el brillo puede ayudar a “tapar” los defectos de la impresión y ofrecer una imagen más llamativa e impactante.
Papel: Los diferentes modelos de álbumes digitales pueden encontrarse en papel fotográfico (gran calidad y más caro) papel normal de alto gramaje (170 ó 200 gramos, cuanto más gramaje más resistente será el papel y mejor lo resultados). Algunas marcas, como Hoffman, ofrecen una solución a base de cartulina gruesa satinada por ambas caras y con la que se obtienen páginas gruesas y rígidas. Esta última opción no suele conseguir una buena calidad de imagen. Si el presupuesto lo permite y el álbum lo merece, recomiendo la impresión fotográfica.
Tapas. En la mayoría de los casos se puede elegir entre tapas duras o blandas. Siempre es mejor pagar unos euros más y tener tapas duras, pues son más resistentes y harán que tu álbum no se deslice en las estanterías.
Tamaño: El tamaño estándar y el más adecuado para la mayoría de los casos es el A4 (tamaño folio), es fácil de manejar, se ajusta a la perfección en la estantería junto al resto de tus álbumes y permite incluir fotografías con un tamaño hasta en A2 (dos A4): espectacular. Para casos especiales, puede quedar original un tamaño más pequeño, panorámico, extra grande, etc. ¡Al gusto!
Programa: Un buen programa para confeccionar álbumes digitales debe disponer de una gran variedad de plantillas, fondos, posibilidad de incluir texto (si así se desea), posibilidad de crear o modificar tus propias plantillas, libertad en el diseño de tapas y páginas interiores, facilidad de uso, etc. Además, asegúrate de que las condiciones de envío y pago por Internet están claras y bien explicadas. Para usuarios que no quieren complicaciones, muchos de estos programas ofrecen la opción de configurar el álbum automáticamente a partir de las fotos contenidas en una carpeta.
Teniendo en cuenta estas consideraciones y basándome en mi experiencia, algunas de las marcas que mejores resultados me han dado han sido Fotoprix (mejor la opción brillo que la mate) y la serie Asia de Tualbum. Hoffman es una opción muy buena para regalos, ocasiones especiales, etc, pues el resultado es bastante espectacular (tapas alcolchadas y hojas rígidas), aunque el acabado es poco profesional.
Existe una gran cantidad de plugins gratuitos para la edición de fotografía que permiten retocar y conseguir todo tipo de efectos y correcciones en la fotografía digital. Hay plugins para "casi" todo, pero sólo unos pocos son realmente esenciales:
1. Noise Ninja Plugin: Un plugin para Photoshop que tiene fama de ser uno de los mejores a la hora de reducir el ruido de las imágenes.
2. Snipshot - Plugin gratuito para Firefox que permite retocar las fotos online: reescalar, recortar, rotar, ajustes de brillo, contraste, nitidez o saturación.
3. Image doctor - Plugin para photoshop para restaurar fotografías. Elimina ralladuras y elementos que distorsionan la imagen.
4. Genuine Fractals- Grupo de plugins para Photoshop dirigidos a fotógrafos profesionales. Permiten crear imágenes independientes de su resolución, que pueden ampliarse hasta un 700% con una calidad superior y sin degradación de la imagen.
5. Eye Candy 5 Textures – Plugin que produce una gran variedad de efectos de texturas, como: piel de serpiente, ladrillo, piedra o madera. Muy recomendable toda la galería de plugins AlienSkin.
6. PhotoFreebies - Colección de plugins gratuitos que permiten mejorar los efectos fotográficos cómo: saturación, transformación y cambios de color, conversión a blanco y negro, etc.
7. Dreamy Photo - Plugin para Photoshop que crea un efecto nebuloso en las imágenes, consiguiendo un ambiente onírico.
8. Xpose - Plugin de ajuste de sombras que mejora la exposición de la imagen y consigue una buena corrección de las zonas sobreexpuestas y oscuras de la imagen.
9. Lens Corrector plugin – Plugin para Photoshop compatible con Paint Shop Pro, Corel Draw, Illustrator y Fireworks. Muy útil, pues corrige los defectos de la imagen originados por la lente: gran angular, ojo de pez, teleobjetivo, etc.
10. Black Definition plugin – Plugin para Photoshop compatible con Paint Shop Pro, Corel Draw, Illustrator y Fireworks. Equilibra y enfatiza los niveles negros de la imagen para acentuar el volumen de las formas y dar mayor sensación de tridimensionalidad.
Si queréis seguir explorando, os recomiendo, también, la galería de Richard Rosenman, la colección de plugins de Alien Skin y este post del blog Brown Thoughts.
La Red está plagada de fotografías HDR, algunas de ellas realmente impresionantes. Para ver algunos ejemplos, HDRCreme es un portal de fotos al estilo de flickr pero dedicado especialmente a fotografías en HDR.
Estoy intentando aprender sobre esta técnica que, a priori, parece sencilla pero que, para conseguir resultados realmente buenos, no es tan fácil.
Para hacer fotografías HDR es necesario realizar varias tomas de la misma escena, cada una de ellas con una exposición diferente para poder combinarlas posteriormente utilizando un programa de retoque de imágenes. En algunas web aconsejan programas como Photomatix, pero también se puden conseguir muy buenos resultados, e inluso mejores, con Photoshop.
En este tutorial de Dzoom se explica una manera de conseguir HDR, aunque, personalmente, me ha convencido más la que se explica en este vídeo de Xataka Foto. Si queréis aprender un poco más sobre la fotografía HDR o iniciaros en el tema, no dejéis de verlo:
Las cámaras digitales permiten hacer fotografías en modo blanco y negro con tal sólo seleccionar esa opción antes de disparar. Pero la verdad es que cuando lo que queremos es sacar una buena imagen en blanco y negro, es mejor disparar en modo normal y luego echar mano del Photoshop.
Para cambiar una imagen tomada en color a blanco y negro hay tres opciones, aunque cada una de ellas ofrece distintos resultados.
1. Conversión directa: Consiste en la conversión directa de RGB a escala de grises. Es la opción que más se utiliza pero es la que peor resultados ofrece. Los colores vivos del original se pierden y la imagen resultante tiene poca separación tonal.
2. Conversión a modo LAB: Otra opción es convertir la imagen de RGB a modo LAB y en la paleta de canales eliminar los canales A y B. de esta forma, sólo permanece el canal de luminosidad y la imagen resultante es más brillante. Si quieres seguir editando la imagen, tendrás que volver a convertirla, esta vez del modo LAB a escala de grises o RGB.
3. Conversión con el mezclador de canales: Éste es el sistema más creativo. Accede a Imagen > Ajustar > Mezclador de canales. Esta opción permite cambiar los valores de las diferentes tonalidades. Señala la opción de monocromo para conseguir una imagen en B/N y ajusta los valores de color y contraste como más te gusten. Muy importante: la suma de los valores de cada color debe sumar 100 para que la imagen sea correcta!