El término Mileurista fue acuñado por Carolina Alguacil en una carta que envío a El País. Acabo de conocer este dato gracias al reportaje que acaban de emitir en Documentos TV (La 2). Me siento completamente identificada:
“…joven, de 25 a 34 años, licenciado, bien preparado, que habla idiomas, tiene posgrados, másteres y cursillos… ha pasado grandes temporadas en trabajos no remunerados, llamados eufemísticamente becarios…” ¡Dios mío, esa soy yo!
Mientras veía el reportaje he ido tomando nota de algunos testimonios que ejemplifican perfectamente nuestra situación. No incluyo ningún nombre, porque creo que podrían haber sido palabras de cualquiera de nosotros. Todos son jóvenes, preparados y con suerte, ganan mil euros:
Fotógrafo profesional. Gana entre 700 y 800€ al mes. “No puedes ser débil, si tienes que pagar el alquiler y tienes que comer, no te queda otra opción”. “He ido al INEM a llevar mi currículum… me han ofrecido cursos”.
Ingeniero agrónomo. En el diálogo que mantiene con su compañera de trabajo reconoce: “Llevo dos años trabajando aquí, y gano más que muchas de mis compañeras, que llevan 8 años, pero que, por ser mujeres, tienen una categoría inferior”. “Conseguí un empleo en el que trabajaba con ovejas. Mis padres no podían creer cómo podía ser que su hijo fuera “pastor” cuando ellos dejaron el pueblo hace muchos años”.
Estudiante de oposiciones. Trabaja en un video club. “me interesa el horario, para poder preparar oposiciones”.
Licenciada en Filosofía con idiomas. Trabaja pluriempleada como teleoperadora, traductora y correctora para poder llegar a fin de mes. “Me pluriempleé y dejé de tener vida”. “Es fundamental que tengas contactos”.
Pareja que trabaja eventualmente y busca piso en alquiler. Ganan 600€ cada uno. Los propietarios no quieren alquilarles ningún piso porque no tienen una nómina fija. Uno de los propietarios de un piso en alquiler dice: “que lo alquilen vuestros padres por vosotros”.
Investigador. Tiene una beca de investigación por la que no cotiza. “Estoy harto de que la ciencia en España se base en la precariedad de los becarios”. “Muchos de nosotros lo abandonamos”. “Estamos aquí, con nuestras tesis, y nadie se entera”. “El becario de investigación no tiene derecho a cotizar en la Seguridad Social, no tiene paro, no tiene ni cuenta de correo en la universidad”.
Padres con varios hijos. Sobre una de sus hijas opinan: “Es nuestra hija más preparada, pero es la que menos porvenir tiene”. “No nos planteamos tener nietos, es imposible”.
Madre. Sus hijas están en el extranjero. La más pequeña de ellas, la que está en España, dice: “Mi independencia no es real, vivo con mi novio pero mi independencia se basa en el apoyo económico de mis padres.” “¿Qué es lo que piensan mis padres de mi situación?”.
El conjunto es triste, un boceto de la sociedad en la que vivimos, mejor dicho, sobrevivimos. Mi caso es tan parecido a los anteriores que me da miedo. Soy el caso más común: Licenciada, idiomas, máster, experiencia en trabajos precarios y ahora contrato laboral de 1.000€ peladitos. ¿Qué futuro me espera?
Sobre el tema se ha escrito mucho pero, hoy, me quedo con éste artículo (interesantes también los comentarios).




Entradas (RSS)